La empresa estadounidense usará un desecho rico en glucosa del fabricante de golosinas para depurar aguas residuales.
Los buenos resultados de una dulce alianza, la de la multinacional química estadounidense Du Pont y la del fabricante de caramelos Chupa Chups, han deparado la concesión de un premio conjunto que otorgó la casa matriz de la primera de estas compañías, Du Pont de Nemours. El galardón, según se dice en el acta del jurado, reconoce la contribución de una idea a la sostenibilidad de las cadenas de valor de las empresas.
La idea premiada se fundamenta en la sustitución del ácido acético consumido en la planta de biotratamiento de aguas residuales del complejo industrial de Du Pont en el valle de Tamón (Corvera) por un efluente rico en glucosa que se origina en las labores de limpieza de instalaciones de Chupas Chups, como las que la compañía tiene en la localidad de Villamayor (Piloña).
Enrique Macián, director general de Du Pont en Asturias, manifestó, al saber del premio, lo siguiente: «Esta colaboración ha reportado grandes beneficios a ambas empresas y, lo que es más importante, supone una reducción significativa de la huella medioambiental de nuestras dos instalaciones».
Luis Pérez, de Chupa Chups, firma perteneciente al grupo Perfetti van Melle, opina que, además de «ventajas tangibles», su empresa y Du Pont han tenido ocasión de «intercambiar conocimientos y trabajar como un verdadero equipo».
Gracias al uso del efluente de la fábrica de Chupa Chups en su proceso, Du Pont asegura haber reducido significativamente su consumo de ácido acético, producto que se obtiene de fluidos no renovables, como el petróleo y el gas natural. La glucosa del material que proporciona Chupa Chups proviene, sin embargo, de fuentes renovables, en concreto de la hidrólisis enzimática del proceso de producción de la glucosa, ingrediente básico de los caramelos.
La ventaja económica de esta alianza está, por tanto, en la reducción de consumo del ácido acético, en el caso de Du Pont, y en el ahorro de la figura de un gestor autorizado para el tratamiento del efluente, en el caso de Chupa Chups. Este gestor sería una figura imprescindible de otra manera, dada la alta concentración orgánica del producto objeto de estudio.
Du Pont tiene en gran estima el premio obtenido junto con Chupa Chups, ya que distingue a las iniciativas más destacadas en la búsqueda de la excelencia en el crecimiento económico sostenible. Estos galardones se constituyeron en 1989, en un momento en que Du Pont se había impuesto unos estándares de calidad muy exigentes con la vista puesta en el año 2010.
Entre otros, Du Pont asumía la obligación de reducir un 65 por ciento la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero y mantener plana su gráfica de consumo de energía, aun cuando incrementase la producción. Para el logro de estos objetivos, según un portavoz de la empresa, «fue determinante un cambio cultural y de visión del negocio».
